¿Cómo responder cuando tu hijo pregunta: «¿Soy tonto?»

Muchos padres temen que sus hijos hagan esta pregunta, y puede ser embarazoso responderla. Si no se tiene cuidado con la respuesta, puede provocar que el niño internalice una creencia negativa de sí mismo. Si se aborda con cuidado y consideración, puede convertirse en un momento poderoso y didáctico y conducir a un diálogo valioso. Como resultado, el niño puede aprender no solo a pensar en sí mismo de una manera más positiva, sino también a pensar críticamente sobre cómo aprende.

Telemedical te enumera una serie de puntos clave para facilitar esta difícil respuesta:

Reflexionar sobre el poder de la perseverancia

Es conveniente educar a tu hijo en el concepto de mente en crecimiento. En resumen, esto se refiere a la inteligencia que crece con el tiempo. En lugar de mirar la capacidad inherente de alguien para resolver un problema en un momento determinado, la mentalidad de crecimiento se enfoca en el esfuerzo realizado.

Cuando un niño le pregunte si es estúpido, recuérdele que nadie es estúpido y que todos tienen espacio para crecer si se toman su tiempo para aprender y se esfuerzan. Es importante enfatizar aquí que, si bien es posible que su hijo no sepa algo, eso no lo coloca fuera de su ámbito de posibilidades. Simplemente significa que aún no lo sabe. Esto puede enseñarles el poder de perseverar para aprender una nueva habilidad.

Anime a su hijo a abandonar la frase «No puedo hacer esto», y en su lugar, invítelo a pedir ayuda o a encontrar el camino para aprender esa materia. Haga preguntas abiertas que les permitan explorar el desafío de una manera nueva, pensando en él críticamente.

Enséñale cómo manejar la frustración

El crecimiento requiere tiempo y esfuerzo. Como adultos, sabemos esto, pero cuando un niño tiene dificultades para aprender una nueva habilidad, puede frustrarse fácilmente. Mostrarle a su hijo cómo reconocer y superar esta frustración es clave para facilitar el crecimiento y ayudarlo a sentirse capaz.

Algunas estrategias útiles incluyen la respiración profunda, los descansos físicos y las distracciones breves. Algo tan simple como salir a caminar o cantar una canción tonta puede proporcionar el descanso mental necesario para reducir los niveles de frustración y superar situaciones difíciles.

¿Cómo responder cuando tu hijo pregunta: "¿Soy tonto?"

Puede ponerse a sí mismo como ejemplo cuando su hijo cuestione su inteligencia, reconociendo que incluso usted se siente frustrado y debe tomar ciertas medidas para aliviar los sentimientos negativos.

Enséñele a su hijo que hay muchas formas diferentes de inteligencia

Cada persona aprende de manera diferente, y tomarse el tiempo para explicarle esto a su hijo puede ayudarlo a lidiar con sus propias dudas sobre su inteligencia.

Descúbrale a su hijo que hay personas que aprenden temas de forma natural y que esas mismas personas pueden tener más dificultades para aprender otras materias. Tomar el problema y abordarlo de una manera nueva puede abrir nuevas posibilidades de comprensión.

Además, «inteligente» no solo significa obtener calificaciones perfectas en las pruebas de matemáticas; podría significar ser un hábil solucionador de acertijos, tener una habilidad especial para construir o ser siempre capaz de hacer reír a tus amigos. Hay muchos caminos hacia el éxito y muchas maneras de absorber y actuar sobre nueva información.

Recuérdeles que todo el mundo es un aprendiz

De la misma manera que es bueno que vean que todos podemos ser muy inteligentes en una disciplina pero nos puede costar más otras materias, la idea de que todo el mundo es un aprendiz también es algo que en interesante compartir con su hijo. Los niños necesitan ver que los adultos en sus vidas también cometen errores y esto les ayuda a entender que todos están aprendiendo.

Cree en su hijo una mentalidad de crecimiento: en lugar de decir “Soy malo en esto”, es mejor que diga: “¡Guau! Esto es algo que debería practicar más”. Mostrar sus propias vulnerabilidades puede ser difícil, pero ayuda a sus hijos a relacionarse con la idea de que todos luchan con algo y todos pueden mejorar.

Muchos niños se preguntan si son estúpidos de vez en cuando, pero si su hijo decide hacerle esta pregunta, ¡recuérdale el poder de la perseverancia! Dígales que todos aprenden y que todas las personas son fuertes y débiles de diferentes maneras. Estos mensajes, junto con algunas estrategias para manejar la frustración, darán como resultado conversaciones significativas que pueden cambiar la mentalidad de los niños en los años venideros.

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